La libertad es tan difícil de conseguir como fácil de perder.

Dios nos dio la voluntad; la voluntad, la libertad, y ésta, el mercado.El mercado nos hizo libres, y el Estado nos llevó a la esclavitud.

Trabajador, si los políticos nada más ayudan a los empresarios, ¡HAZTE EMPRESARIO!

jueves, agosto 05, 2010

Respeto y Responsabilidad: valores básicos de la vida en sociedad

En este primer artículo quiero exponer la importancia que tiene para mí los valores del respeto y la responsabilidad individual para poder convivir en sociedad; y que la sociedad pueda sostenerse sin cargas ni trabas “inmorales”.

El eslogan de esta idea sería: Las dos “R” contra las dos “E”.
La Responsabilidad y el Respeto contra el Egoísmo y la Envidia.

Se podría decir que teniendo respeto, intrínsecamente, se actúa responsablemente, o que ser responsable lleva anexo ser respetuoso. Prefiero indicar que tanto el respeto como la responsabilidad forman una pareja de valores básicos.
Se puede ser responsable, asumir las consecuencias de tus actos, pero ser un irrespetuoso con los demás. Puedes cometer una falta (irrespetuoso) y aceptar las consecuencias de la acción, el castigo (responsable).
Al revés, también puede pasar, alguien que respeta pero no asume las consecuencias, es respetuoso pero irresponsable.

En oposición a estas dos esenciales ideas, podríamos situar al egoísmo y a la envidia. Como a los anteriores, podrían unirse en la idea de rechazar lo del prójimo por la “superioridad propia”. Creo que es pertinente indicar los dos “pecados capitales” por separado pero dependiente uno del otro. El egoista tiene envidía y el envidioso es egoísta. Quién siente envidia por un logro del vecino, no le ayudaría llegado el caso de que se lo solicitara. En la misma medida, quién es egoísta no quiere compartir lo suyo, se comparará con los demás y, por lo tanto, sentirá envidia si ve que tiene menos.

Deprimentemente, los españoles somos más lo segundo que lo primero. Siento decirlo porque soy español. Somos egoístas por naturaleza y envidiosos en la sociedad en la que vivimos. Sociedad que intenta incesantemente igualarnos, lo que provoca que si alguien consigue progresar, será objeto de bulos y rumores por su ascenso, y no recibirá menos trabas e impedimentos para mantener su logro. Y si, por cualquier razón, fracasa; será centro de todos los corrillos taberneros de chascarrillos maliciosos.

Este sentimiento social se deja ver en los logros de los deportistas españoles. A no pocos españoles les cae mal y critican las hazañas de Alonso o de Contador, de Nadal o de Gasol. Depreciamos lo patrio y nos sorprendemos con lo extranjero; visitamos tierras lejanas pero no conocemos lo nuestro, lo cercano. No voy a hacer una proclama comunitarista, pero si voy a predicar que esto es un ejemplo de lo que siente el español por su vecino.

A diferencia de este sentimiento generalista, lo sé y así lo expongo, siempre hay excepciones.

Es necesario tener respeto para poder vivir en sociedad, pues hay gustos, ideas, opiniones y deseos como personas viven. Si queremos una sociedad libre, con libertades, este deseo debe ser acompañado con la exigencia del respeto a todo lo que surja de esa libertad. Si no respetamos, o si rechazamos ideas o ideológias, imponemos unas sobre otras por la única razón que no es la mía por la vía de fuerza institucional, no estamos en una sociedad libre sino más bien en una dictadura. Esto no quiere decir que cualquier cosa deba ser aceptada, como podrán entender fácilmente (amenazas, alusiones al terrorismo...), pero no es aceptable que una parte de la sociedad impida a la otra pensar diferente.

Con respecto a la responsabilidad, no es posible que los ciudadanos dejen de lado responsabilidades individuales en favor del Estado y su comodidad; y luego se quejen de las consecuencias. No se puede dejar de lado la educación de los hijos "porqué para eso está la escuela" y, luego, quejarse de que los jóvenes no están preparados, son unos vándalos o no son responsables. No se puede educar en la abundancia y pretender que la vida es fácil, cuando hace solo 40 años, sus padres (los abuelos) tuvieron que emigrar para mejorar su nivel de vida.

La falta de estos valores en la vida social española está reflejado completamente en la vida política de España. Ninguno de nuestros gobernantes asume responsabilidades y se va a su casa con el honor de haber reconocido errores y haber pedido disculpas por un mal uso del bien común. Si realmente el respeto imperara en España, no se producirían hechos como los casos de corrupción pues los propios políticos lo tendrían como uno de los valores principales de su carrera política, y el resto de población se lo exigiría a sus representantes, pues estos últimos manejan dinero de los representados.
Así, si en la sociedad falta respeto y responsabilidad, los políticos serán irrespetuosos entre ellos y con el ciudadano, y no asumirán (ni siquiera pensarán) las consecuencias de sus actuaciones.

Esta crisis “mundial” afecta a España de manera específica por el mal hacer de los gobernantes españoles. Sí, hay que decirlo claro, tantos años de socialismo en todos los niveles, provocan un agujero difícil de tapar en las cuentas públicas. Y la solución irresponsable es subir impuestos y tasas públicas. Primero, derrochan dinero de los ciudadanos y, luego, son estos los que tienen que pagar ese derroche.

Por menos, en otros países, hubieran sacado por sí mismos al corrupto, al ladrón o al político insensato. Pero España es un país de fútbol y paro.